Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Septiembre 25

«¿Por qué andaré yo lamentándome?» (Salmo 42:9.)

Creyente puedes responder a eso? Puedes encontrar   alguna razón por la que te lamentas a menudo en vez de regocijarte?

¿Por qué someterse a melancólicas anticipaciones? ¿Quién te ha dicho que la noche nunca terminará en día? ¿ Quién te ha dicho que el invierno de tu mal contento continuaría de helada en helada, de nieve, hielo y granizo a una nieve más profunda y aún a una tempestad más pesada de desesperación? ¿No sabes que el día sigue a la noche, que el reflujo viene después del flujo y que la primavera y el verano siguen al invierno? Espera entonces! Espera siempre! Porque Dios no puede fallarte!-C. H. Spurgeon.

Tras la tormenta el arco iris, y tras la obscuridad, la luz;

Tras la amargura, la alegría Que a los creyentes dá Jesús.

Tras el invierno, primavera; Tras el combate rudo, paz;

Tras triste valle, excelsa cumbre; Tras cautiverio, libertad.

Tras cuanto vemos, Dios el Padre, Su amor que nunca faltará;

Tras este mundo, el cielo a donde Jesús nos ha de trasladar.

Alegre canto el alma eleva pues tras el velo Cristo está

Sosteniendo a la fé de Su nombre, y he de mirar su hermosa faz.

-Ernesto Barocia.