Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Octubre 20

«Y la paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.» (Filipenses 4:7.)

Ay lo que se llama «el almohadón de la mar.» Debajo de la superficie que es agitada por las tormentas y llevada de un lado para otro por los vientos, hay una parte de mar que nunca es perturbada.

Cuando rastreamos el fondo y sacamos los residuos de la vida animal y vegetal, encontramos que muestran señales de no haber sido agitadas lo más mínimo durante centenares y miles de años.

La paz de Dios es aquella calma eterna que como el almohadón de la mar, se encuentra demasiado profunda para poder ser alcanzada por cualquier aflicción  perturbación; y el que entra en la presencia de Dios, se convierte en un participador de aquella paz apacible que jamás puede perturbarse.

-Dr. A. T. Pierson.