Ezekiel37
Octubre 31
«El Espíritu también ayuda a nuestra flaqueza: porque no sabemos orar como se debe; pero el Espíritu mismo hace intercesión por nosotros, con gemidos que no pueden explicarse con palabras. Mas él que escudriña los corazones sabe cual sea la mente del Espíritu; pues él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.» (Romanos 8:26, 27. Versión Moderna.)
Este es el ministerio profundo de la oracion. Este es el mecanismo delicado divino que las palabras no pueden interpretar y la teología no puede explicar, pero el creyente más humilde lo conoce aunque no puede comprenderlo.
Benditas son aquellas cargas que amamos el llevar, y los deseos inarticulados de nuestros corazones por aquellas cosas que no podemos comprender! Y no obstante, sabemos que son un eco procedente del trono y un susurro del corazón de Dios. A menudo es un gemido más bien que una canción, una carga más bien que un ala revoloteando.
Pero es una carga bendita y es un gemido cuyo tono bajo es alabanza y un gozo inexplicable. Es «un gemido que no puede ser explicado.»
Nosotros no podríamos explicarlo siempre, y algunas veces lo único que entendemos es que Dios está orando en nosotros por algo que tiene necesidad de Su toque y que El entiende. y así podemos derramar la plenitud de nuestro corazón, la carga de nuestro espíritu, la aflicción que nos oprime y saber que El oye, El ama, El comprende, El recibe; y El separa de nuestras oraciones todo lo que es imperfecto, ignorante y equivocado, y presenta lo restante con el incienso del Sumo Sacerdote arriba delante del trono; y nuestras oraciones son oídas, aceptadas y contestadas en Su nombre.-A. B. Simpson.