Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Noviembre 8
 
«El tomó a Pedro y a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar, y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente ..• y vieron su majestad.» (Lucas 9:28, 29, 32.)
 
«Si he hallado gracia en tus ojos, muéstrame tu gloria.» (Exodo 33:13.)
 
Cuando Jesus tomo a  parte a los 3 discipulos en esa elevada montaña a estos tres discípulos, los colocó en una comunión íntima con El.
 
Ellos no vieron a nadie sino a Jesús y era una gran cosa el estar allí. El cielo no está muy retirado de aquellos que se detienen en el  monte con su Señor. ¿Quién es el que no ha vislumbrado la abertura de la puerta en momentos de oración y meditación? ¿Quién no ha sentido en el lugar secreto de la sagrada comunión la ráfaga de algún oleaje emocional-un gozo por anticipado de lo sagrado?
 
El Maestro tuvo tiempos y lugares para conversar con tranquilidad con Sus discípulos.
 
Una vez lo hizo en la cumbre de Hermon, pero con más frecuencia en los declives sagrados de Olivet.
 
Cada Cristiano debiera tener su Olivet. La mayor parte de nosotros, especialmente en las ciudades y pueblos grandes, vivimos en un gran apresuramiento. Desde por la mañana temprano hasta la hora de acostarnos, estamos expuestos a girar rápidamente de una parte para otra sin tener tranquilidad para nada. En medio de este barullo, la oportunidad que tenemos para meditar, para orar, para la lectura de Su Palabra y para comunicarnos con El es muy pequeña.
 
Daniel tuvo necesidad de un Olivet en su habitación, en medio del ruído e idolatría de Babilonia.
 
Pedro encontró el suyo en lo alto de la casa en Joppa; y Martín Lutero, halló el suyo en el «aposento alto» en Wittenberg, el cual aún se conserva como sagrado,
 
Una vez, el Dr. Joseph Parker dijo: «Si no volvemos a las visiones, a elevar nuestra mirada al cielo, a darnos cuenta de las gloria más excelsa y de la vida más elevada, entonces perderemos nuestra religión; nuestro altar se convertirá en una piedra desnuda y sin bendecir por los habitantes del cielo.»
 
Lo que el mundo necesita hoy, es hombres que hayan visto a su Señor.-
The Lost Art  Meditation.
 
Acércate a El. El puede llevarte hoy a lo alto de la montaña, a donde llevó a Pedro a pesar de sus errores y a Jocobo y a Juan, aquellos hijos del trueno que una y otra vez interpretaron por completo malamente a Su maestro y Su misión.
 
No hay razón alguna por la que no pudiese llevarte a tí. Así que  no te elimines de ello y digas, «Estas visiones y revelaciones del Señor son para los espíritus escogidos.» Pueden ser para tí!
 
-John McNeill.