Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Noviembre 10

«En circunstancias desesperadas él creyó con esperanza.» (Romanos 4:18. Versión de Weymouth.)

La fé de Abraham parece ser que estuvo en armonía perfecta con el poder y la fidelidad constante de Jehová.

En las circunstancias exteriores en que estuvo colocado no podía tener la menor idea de que se cumpliese la promesa. No obstante, él creyó en la Palabra de Dios y pensó en el tiempo venidero en que su simiente sería tan numerosa como las estrellas del cielo.

¡Alma mía! Tú no tienes solamente una promesa, como tuvo Abraham, sino miles de promesas, y modelos de muchos creyentes fieles delante de tí. Por lo tanto, es muy importante y necesario para tí, que confiés enteramente en la Palabra de Dios. y aunque El retrase Su ayuda, y parezca que el mal aumenta más y más, no te debilites por ésto, sino al contrario, aumenta tus fuerzas y regocíjate, por que las promesas más maravillosas de Dios, generalmente se cumplen, cuando no hay la menor señal de ello; entonces es cuando Dios se presenta resueltamente y nos salva.

El usa este método con el fin de que no confiémos en nada de lo que vemos o sentimos, como siempre estamos inclinados a hacer, sino que confíemos plenamente en Su Palabra, cualquiera que sea la circunstancia en que nos encontremos. -C. H. Van Bogatzky.

Recuerda que el tiempo apropiado para que obre la fé, es cuando cesa de hacerlo la vista.

Cuanto mayores sean las dificultades, es mucho más fácil para la fé. En tanto que permanecen ciertas perspectivas naturales, la fé no obra tan facilmente como cuando estas perspectivas fracasan. -George Mueller.