Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Diciembre 6

«He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.» (Apocalipsis 3: 11.)

George Muller dio el siguiente testimonio:Cuando en Julio de 1829, Dios se complació en revelar a mi corazón la verdad de la segunda venida de nuestro Señor Jesús, y de que yo había cometido una gran falta pensando en la conversión del mundo, me produjo este efecto. Desde lo más profundo de mi alma sentí una gran compasión por los pecadores que perecían y por el mundo adormecido que me rodeaba y se hallaba en la maldad. Entonces me pregunté: ¿No es mi deber para con mi Señor, el hacer por El todo cuanto pueda mientras El viene, y despertar a esta Iglesia adormecida? 

Puede ser que haya muchos años de trabajo duro delante de nosotros antes de la consumación, pero las señales son tan alentadoras para mi, que si hoya la puesta del sol viese extenderse el ala del ángel apocalíptico para dar su último vuelo triunfante, lo creería; o si mañana por la mañana los cables del océano nos conmoviesen con la noticia de que Cristo el Señor había descendido en el Monte de las Olivas o en el Monte Calvario para proclamar el dominio universal, no estaría desprevenido. 

Despertad de vuestro letargo, iglesias!  Desciende Señor!

¡Templos infamados, Tomad la corona! ¡Mano magullada, Toma el cetro!

Pié herido, Avanza hacia el trono! El reino es tuyo.-

Rev. T. DeWitt Talmage, D.D.