Ezekiel37
Diciembre 10
«Si somos atribulados, es por vuestra consolación· y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también’ padecemos • .. y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo sois de la consolación.» (2 Corintios 1:6,7.)
Seguro que algunos entre vuestros amigos a quienes recurrís en tiempos de pruebas y aflicciones. Parece ser que ellos siempre pronuncian la palabra apropiada o dan el consejo que uno desea.
Sin embargo, a veces uno no se dá cuenta del precio que ellos tuvieron que pagar antes de llegar a ser tan diestros en vendar las heridas y secar las lágrimas. Pero si uno investigase el pasado de su historia, encontraría que ellos son los que más han sufrido. Ellos han observado el destorcimiento lento de alguna cuerda de plata sobre la cual colgaba la lámpara de la vida. Ellos han visto la taza dorada de la alegría, destrozarse en sus piés y derramarse su contenido. Ellos han permanecido en las mareas decayentes y en las puestas del sol del mediodía; pero todo esto ha sido necesario para convertirlos en las nodrizas, los médicos y presbíteros de los hombres.
Las cajas que vienen de climas extranjeros son muy toscas, pero contienen especies que perfuman el aire con la fragancia del Oriente.
Así también, el sufrimiento es tosco y duro de sobrellevar; pero debajo de sí mismo, oculta disciplina, educación y posibilidades las cuales no solamente elevan nuestra nobleza, sino que nos perfeccionan para ayudar a otros.
No te enojes, o impacientes o esperes con aspereza que pase el sufrimiento, sino saca de él todo cuanto puedas para ti y para servir a tu generación, según sea la voluntad de Dios.–Seleccionado.