Ezekiel37
Diciembre 13
«Te daré los tesoros escondidos,» (Isaías 43:3.
En las tiendas mas famosas de encajes de Bruselas hay ciertas habitaciones dedicadas exclusivamente para la hiladura de los modelos más primorosos y delicados. Estas habitaciones están completamente obscurecidas. Solo entra luz por una pequeña ventana la cual va a parar directamente sobre el modelo. En la habitacion sólo hay un hilador, el cual se sienta junto al lugar donde los rayos de luz dan sobre los hilos de su tejido. «De esta manera,» nos dijo el guía, «aseguramos nuestra producción más refinada. El encaje siempre se teje de una forma más exquisita y preciosa cuando el obrero mismo está en la obscuridad y su modelo solamente está en la luz.»
¿No puede ser que suceda lo mismo con nosotros cuando tejemos? Algunas veces nos encontramos en situaciones muy negras. No podemos comprender lo que hacemos. No vemos el tejido que tejemos. En nuestra experiencia no podemos descubrir belleza o bien alguno. Sin embargo, si somos fieles y no fracasamos ni desfallecemos, llegará un día en que sabremos que el trabajo más refinado que hemos hecho en nuestra vida, fué aquel que realizamos en aquellos días tan obscuros.
Si te encuentras en alguna dificultad a causa de una providencia extraña y misteriosa, no temas; marcha hacia adelante con tu fé y amor sin dudar jamás.
Dios observa constantemente, y El hará que de tus penas y lágrimas, brote belleza y bien para tí y los que te rodean.–J. R. Miller.