Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Diciembre 18

«En todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.» (Romanos 8 :37.)

El evangelio esta arreglado de tal manera y el don de Dios es tan grandioso, que tú puedes hacer a los enemigos que te ataquen y a las fuerzas ordenadas contra tí, marchar a las mismas puertas del cielo y a la presencia de Dios.

Sé como el águila que se posa en un despeñadero y observa la forma como el cielo ennegrece y el cruzar del relámpago; no obstante permanece con una calma perfecta moviendo un ojo y el otro de vez en cuando hacia la tormenta. Pero nunca se mueve hasta que empieza a sentir los efectos de la brisa y sabe que es golpeada por el huracán. Entonces dá una especie de grito, hace que su pechuga oscile sobre la tormenta y utiliza ésta para que le lleve hacia el cielo.

Eso es lo que Dios quiere de cada uno de sus hijos, que sean más que vencedores, que conviertan en una carroza la nube de la montaña.

Cuando un ejército es más que vencedor, es probable que haga al otro huir, que coja la munición, alimento y provisiones y se posesione de todo. Eso es exactamente el significado de nuestro texto.

Hay despojos que tomar! ¿Los has cogido tú? Cuando fuiste a aquel valle profundo de sufrimiento, ¿salistes de él con despojos? Cuando fuistes herido por aquella injuria y pensaste que había desaparecido, ¿confiaste en Dios de tal manera que con ella fuiste espiritualmente enriquecido?

Ser más que vencedor significa tomar los despojos del enemigo y apropiártelos. Lo que él había preparado para tu derrota, tómalo y apropialo para tí mismo. 

Cuando el Dr. Moon, de una ciudad de Inglaterra llamada Brighton, se quedó ciego, dijo: «Señor, acepto de Tí, este talento de ceguedad. Ayúdame a usarlo para Tu gloria, con el fin de que a Tu venida puedas recibir lo Tuyo con usura.» Después, Dios le habilitó para que inventase el Alfabeto Moon para los ciegos, por medio del cual miles de ciegos pudieron leer la Palabra de Dios, y muchos de ellos fueron salvos.-Seleccionado.

Dios no sacó la espina de Pablo; hizo algo mucho mejor, amaestró aquella espina y la convirtió en la sierva de Pablo. Con frecuencia, el ministerio de espinas y dificultades ha sido más valioso para el hombre que el ministerio de los tronos. -Seleccionado.