Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Enero 5

«¡Ayúdanos, oh Jehová, Dios nuestro, porque nos apoyamos en ti, y en tu nombre salimos contra esta multitud!» (2 Crónicas 14: 11.)

Recuerda a Dios de Su gran responsabilidad.Hay una  traducción que lo expresa con estas palabras: «No hay ningún otro excepto Tú que ayude.» Las ventajas contra Asa eran enormes. Había un millón de hombres en armas contra él y además trescientos carruajes. Parecía imposible que él pudiese defenderse contra aquella multitud. No tenía ningunos aliados que pudieran venir en su ayuda; por lo tanto. su sola esperanza estaba en Dios. Puede ser que tus dificultades hayan llegado a tal extremo, que te hayas visto obligado a renunciar la ayuda de aquellos a quienes recurristes en pruebas menores y vengas en busca del Amigo Todopoderoso.

Pon a Dios entre tí y el enemigo. Por la fé de Asa, parece ser que Dios se interpuso entre él y el poder do Zera.  El no estaba equivocado. Se nos dice que los etíopes fueron destruidos delante de Dios y delante de Su ejército, como si combatientes celestiales se hubiesen arrojado contra el enemigo ayudando a Israel y poniendo en huída la mayor parte del ejército, así que Israel solo tuvo que perseguirlo y recoger los despojos. Nuestro Dios es Jehová de los ejércitos, quien puede en cualquier momento reunir refuerzos inesperados para ayudar a Su pueblo. Cree que El está entre tí y tu dificultad y lo que a ti puede vencerte huirá delante de El, como las nubes delante del viento fresco.-F. B. Meyer.

Abraham creyó a Dios, y dijo a la vista, «¡Ponte atrás!» a las leyes  naturales, «¡Guardad paz!» y a un corazón dudoso,  Silencio, tentador mentiroso!» El creyó a Dios.

-Joseph Parker

Cuando hemos oido la voz de Dios, podemos contestar a toda voz, circunstancia, o ley contraria a Su palabra, como contestó Abraham:  Silencio, tentador mentiroso!»