Ezekiel37
Febrero 26
«Mi gracia te basta.» (2 Corintios 12:9.)
La otra noche marche a casa despues de un dia de trabajo bastante duro. Me sentia muy fatigado y deprimido, cuando con la rapidez de un relámpago, vino a mi aquel texto, «Mi gracia te basta.» Llegué a casa, miré en el original, y por último lo comprendí de esta manera, «MI gracia es suficiente para tí» y dije, «Señor, creo que lo es,» y me reí a carcajadas.
Nunca, hasta entonces comprendí por completo el significado de la risa santa de Abraham.
Ello convirtió la incredulidad en una gran absurdidad.
Fué como si algún pececillo estando muy sediento, temiese secar el río, y el río Amazónas dijese, «Bebe pececillo, mi corriente te basta.» O parecía como si después de siete años de abundancia, un ratón temiese morir de hambre y José dijese, «Toma aliento ratoncillo, mis graneros te bastan.»
También me imaginé a un hombre en lo alto de una montaña diciendo, «Es tanto lo que respiro todos los años que temo agotar el oxígeno atmosférico,» y la tierra le decía, «Respira hombre, llena tus pulmones, mi atmósfera te basta.» Hermanos, sed grandes creyentes.
La poca fé elevará vuestras almas al cielo, pero una fé grande, hará que el cielo descienda a vuestras almas.-C. H. Spurgeon.
En el Banco Celestial siempre tenemos un gran balance a nuestro favor, esperando que ejerzamos nuestra fé para sacar de él. Saca grandes cantidades de su fondo.