Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Marzo 20

«Como doloridos, mas siempre gozosos.» (2 Corintios 6:10.)

El estoico desprecia derramar una lagrima; Al cristiano no se le prohibe el llorar. El alma puede enmudecer con un dolor indecible, cuando las tijeras del esquilador pasan por la carne temblorosa, o cuando el corazón está a punto de quebrantarse bajo el encuentro de las olas de la prueba. El que sufre puede buscar consuelo gritando con una gran voz. Pero hay algo mejor aún. Se dice que hay manantiales de agua dulce extendiéndose en medio de las salmueras de los mares salados; que las flores alpinas más bellas florecen en los pasos más salvajes y abruptos de las montañas; que los salmos más notables fueron el resultado de la agonia más profunda del alma.

Podemos decir con gran fundamento, que en medio de las muchas pruebas, las almas que aman a Dios encuentran razones suficientes para saltar de gozo.

Aunque un ábismo llame a otro abismo, no obstante la voz del Señor se oirá por la noche y nos confortará.

Aún en las horas más difíciles de nuestra vida es posible bendecir al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

¿No has aprendido aún esta lección de no meramente perseverar en la voluntad de Dios, no solamente escogerla, sino regocijarte con un gozo indecible y rebosante de gloria?-Tried as by Fire.

Librarme de penar, Jesús me prometió

y en El espero yo, tranquilo reposar.

Más dulce que la miel, es para mí, ¡Oh Salvador!

El esperar en Tí, sin miedo ni dolor,

Con Cristo gozaré, y en El satisfaré,

Mi viva sed de amor, mi débil corazón feliz palpitará, eterna bendición.

Que Dios me guarde allá