Ezekiel37
Abril 9
Contra mi son todal! estas cosas.» (Génesis 42:36.)
«Los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien.» (Romanos 8:28.)
Muchas personas desean poder. Pero cómo se produce el poder? El otro día visitamos una de esas fábricas grandiosas en que se suministra electricidad a las maquinarias. Oímos el zumbido y ruido de una infinidad de ruedas y preguntamos a un amigo.
«¿Cómo producen el poder?»
Y él me respondió, «Por medio de su movimiento giratorio y la frotación que producen. El rozamiento produce la corriente eléctrica.»
Del mismo modo, cuando Dios quiere infundir mas poder en tu vida, El ejerce una presión mayor. El engendra la fuerza espiritual por medio de un duro frotamiento. A algunas personas les desagrada esto, y huyen de la presión en vez de obtener el poder y utilizarlo para elevarse por encima de las causas que producen el dolor.
Para que exista un verdadero equilibrio de fuerza, la oposición es una cosa esencial. Las fuerzas centrípeta y centrífuga que actúan en oposición la una de la otra, son las que mantienen a nuestro planeta en su órbita. La una impeliendo y la otra repeliendo, actúan de tal modo, que nuestro planeta sigue su misma órbita alrededor de su centro solar.
También Dios guía nuestras vidas de esa manera. No es lo suficiente el tener una fuerza que impela, tenemos la misma necesidad de una fuerza que repela, y de esta manera, El nos robustece y mantiene, por medio de las dificultades de la vida, la presión de la prueba, la tentación y aquellas cosas que parecen actuar contra nosotros, pero verdaderamente lo que dichas adversidades hacen es el adelantar nuestro camino y ayudarnos en nuestro bien espiritual.
Demos gracías a Dios tanto por nuestras adversidades como por nuestras alegrías.
Tomemos nuestra carga lo mismo que nuestras alas y divinamente impulsados, apretemos con fé y paciencia en nuestro elevado llamamiento celestial.
– A . B. Simpson.