Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Mayo 20

«El vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?» (Juan 18:11.) 

DIOS se toma mil veces más trabajo con nosotros, que el artista con su cuadro, con los muchos toques de aflicción y diferentes circunstancias, para darnos la forma más noble y elevada ante Su vista, si recibimos con el espíritu que debemos, sus dones de mirra.

Pero cuando rechazamos la copa de la amargura y estos sentimientos se ahogan o desprecian, causamos tal herida al alma, de la cual jamás podemos curarla. Ningún corazón puede concebir al grandísimo amor con que Dios nos dá esta mirra; y esto que deberíamos de recibir para el bien de nuestras almas, permitimos que pase por nuestro lado sin sacar ningún provecho por nuestra gran indiferencia.

Entonces empezamos a quejarnos y decir: «¡Oh Dios Mío, todo parece estar contra mí!»

Te aconsejo lector querido, que abras tu corazón al sufrimiento y esto te obrará más bien que si estuviese lleno de sentimientos de devoción.-Tauler.