Ezekiel37
Julio 28
«Jehová marcha entre la tempestad y el turbión.» (Nahum 1 :3.)
Recuerdo que cuando era muchacho y asistía a un instituto clásico situado junto a Mount Pleasant, observé sentado desde una elevación de aquella montaña, una tormenta que cruzaba el valle.
Los cielos aparecían llenos de un color negro y la tierra temblaba al retumbar del trueno. Parecía que aquel bellísimo paisaje había cambiado por completo y que su belleza había desaparecido para siempre. Pero la tormenta continuó y atravesó el valle.
Si al día siguiente yo me hubiese sentado en el mismo sitio y hubiese preguntado. «¿Dónde está aquella terrible tormenta con aquellas negruras tan tremendas?,» la hierba hubiese respondido, «Parte de ella está conmigo,» y las margaritas hubiesen dicho, «Otra parte está conmigo» y los frutos y flores y todo lo que se creía en la tierra, hubiesen contestado, «Parte de la tormenta está incandescente sobre mí.»
¿Has pedido el ser hecho semejante a tu Señor? ¿Has anhelado por los frutos del Espiritu y has orado por mansedumbre y amor? Entonces no temas a la violenta tempestad que en estos momentos está atravesando por tu vida. En la tormenta hay una bendición para tí, y habrá un gran y exquisito fruto «después.»-Henry Ward Beecher.