Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Agosto 7

«Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló: y todos fueron llenos de el Espíritu Santo … Y los apóstoles deban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder.» (Hechos 4:31, 33.)

Christmas Evans nos cuenta en su diario que un domingo por la tarde, viajaba por un camino solitario para asistir a una entrevista, cuando fué convencido de que poseía un corazón frío. Dijo: «Trabé mi caballo y fui a un lugar apartado, donde estuve paseando angustiosamente para arriba y para abajo revisando mi vida. Esperé delante de Dios durante tres horas partido por el dolor, hasta que al fin, sentí el consuelo que trae consigo el perdón su amor.

Este día recibí de Dios un nuevo bautismo del Espíritu Santo. Cuando el sol se dirigía hacia el poniente, volví al lugar donde había dejado mi caballo, me monté en él y fuí al lugar de mi entrevista. Al día siguiente prediqué con tal poder a una inmensa multitud congregada al lado de una colina, que resultó en un nuevo avivamiento y se extendió por todo el país de Gáles.»

La pregunta principal que puede hacerse a aquellos que han nacido de nuevo es «¿Habéis recibido el Santo Espíritu desde que creisteis?»

Esta era la contraseña en la Iglesia primitiva.