Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Agosto 24

«Todo lo he recibido y tengo abundancia.» (Filipenses 4:18.)

En uno de mis libros de jardineria hay un  encabezamiento muy interesante que dice así, «Flores que Crecen en la Obscuridad.»

Trata de aquellas partes del jardín a donde nunca da la luz del sol, y mi guía me dice la clase de flores que no tienen miedo a estos rincones obscuros y que aún les gusta y florecen en ellos.

En el mundo del espíritu existen cosas semejantes. Ellas aparecen cuando las circunstancias materiales llegan a ser duras y severas. Crecen en la obscuridad y en la melancolía. ¿Cómo podríamos explicar de otra manera algunas de las experiencias del Apóstol Pablo? Aquí le encontramos en la cautividad en Roma. La suprema misión de su vida parece ser que estaba terminada. Pero es precisamente en este obscuro cercamiento donde las flores empiezan a mostrarse en su gloria brillante y fascinadora. El puede haberlas visto creciendo en medio del camino, pero nunca como  ahora han aparecido en su fortaleza y belleza incomparable.

Palabras de promesa, abrieron sus tesoros como él nunca los había visto anteriormente. Entre aquellos tesoros había cosas tan grandiosas como la gracia de Cristo, el amor de Cristo, el gozo y la paz de Cristo; y parecía que tenían necesidad de un «cerco obscuro» para poder sacar de ellos su secreto y su gloria interior.

De cualquier forma, el reino de lo obscuro se convirtió en la casa de revelación, y Pablo empezó a darse cuenta como no lo había hecho antes, de la clase y riqueza de su herencia espiritual. ¿Quién no ha visto a hombres y mujeres vestirse de fortaleza y esperanza, como si se pusiesen un vestido, cuando tienen que atravesar tiempos adversos y de soledad? A estas personas podéis encerrarlas en las prisiones que tengáis por conveniente, pero encerraréis sus tesoros con ellas. Sus tesoros no podéis dejarlos fuera. Podéis convertir su suerte material en un desierto, pero el desierto y el lugar solitario estará contento, y el desierto se regocijará y florecerá como las rosas.-Dr. Jowett.

«Todas sus flores, incluyendo las más hermosas tienen sus sombras abajo de ellas al ser movidas en la luz del sol.» Donde hay mucha luz, hay mucha sombra