Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Diciembre 19

«Y os será para testimonio.» (Lucas 21: 13.)

La vida es semejante a la subida de una elevada montaña, y alienta mucho al corazón que alguien vuelva su cabeza y nos haga señas desde lo alto.

Todos trepamos juntos y debemos ayudarnos los unos a los otros. El trepar por la montaña de la vida es un asunto to serio pero muy glorioso.

Para alcanzar la cima se necesita fortaleza y andar con firmeza. La vista se ensancha a medida que nos elevamos. Si alguno de nosotros ha encontrado algo que vale la pena, debe volver su cabeza y llamar a los demás.

A Jesucristo ven sin tardar,

Que entre nosotros hoy El está,

Y te convida con dulce afán tierno diciendo: «Ven.»

¡Oh cuán grata nuestra reunion, cuando allá, Señor, en tu mansion,

Contigo estemos en comunion, gozando eterno bien!

Piensa que El solo puede colmar  tu triste pecho de gozo y paz;

Y porque anhela tu bienestar, vuelve a decirte: «Ven.»

Su voz escuchar sin vacilar, y grato acepta lo que hoy te dá.

Tal vez mañana no habrá lugar, no te detengas: «Ven.»