Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Marzo 21

«Conforme a vuestra fé os sea hecho.» (Mateo 9:29.)

Podemos decir que la verdadera oracion es aquella que se hace con fé plena, y aún cuando se está orando, se llega a tener la certeza de que uno ha sido aceptado y oído.

Dicha certeza es tal, que uno se dá cuenta con gran anticipación de que va a recibir la cosa que pide. 

Recordemos que no hay circunstancias terrenales que puedan impedir el cumplimiento de Su Palabra si miramos con firmeza a la inmutabilidad de esa Palabra, y no a la incertidumbre de este mundo variable.

Dios quiere que creamos Su Palabra sin ninguna otra prueba, y entonces El está dispuesto a darnos «según nuestra fé.

» Una ancla tenemos, que el túmido mar

Por mucho que ruja, no puede quebrar; 

La dulce esperanza, que infunde Jesús,

Legada en su muerte, de angustia en la cruz.

y cuanto más ruja la  tormenta cruel,

Más firmes cojamos el cable de fé:

Que furia de vientos ni embates del mar,

Del puerto no pueden la entrada vedar.

La oración en la era pentecostal de la Iglesia Cristiana, era semejante a un cheque firmado, endosado y escrito sobre un banco inquebrantable, presto a ser pagado en la moneda actual.

«Y dijo Dios . .. y fué así.» (Génesis 1 :9.)