Ezekiel37
Marzo 21
«Conforme a vuestra fé os sea hecho.» (Mateo 9:29.)
Podemos decir que la verdadera oracion es aquella que se hace con fé plena, y aún cuando se está orando, se llega a tener la certeza de que uno ha sido aceptado y oído.
Dicha certeza es tal, que uno se dá cuenta con gran anticipación de que va a recibir la cosa que pide.
Recordemos que no hay circunstancias terrenales que puedan impedir el cumplimiento de Su Palabra si miramos con firmeza a la inmutabilidad de esa Palabra, y no a la incertidumbre de este mundo variable.
Dios quiere que creamos Su Palabra sin ninguna otra prueba, y entonces El está dispuesto a darnos «según nuestra fé.
» Una ancla tenemos, que el túmido mar
Por mucho que ruja, no puede quebrar;
La dulce esperanza, que infunde Jesús,
Legada en su muerte, de angustia en la cruz.
y cuanto más ruja la tormenta cruel,
Más firmes cojamos el cable de fé:
Que furia de vientos ni embates del mar,
Del puerto no pueden la entrada vedar.
La oración en la era pentecostal de la Iglesia Cristiana, era semejante a un cheque firmado, endosado y escrito sobre un banco inquebrantable, presto a ser pagado en la moneda actual.
«Y dijo Dios . .. y fué así.» (Génesis 1 :9.)