Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Octubre 6

«El no abrió su boca.» (lsaías 53:7.)

Cuanta gracia se requiere para soportar correctamente una mala interpretación y para recibir con dulzura sagrada un juicio descortés!

Ninguna otra cosa prueba tanto el carácter Cristiano, como que se diga una cosa mala acerca de uno. Esta es la lima que prueba si somos plateadura eléctrica o oro sólido.

Si solamente pudiésemos saber las bendiciones que hay escondidas en nuestras pruebas, diríamos como David cuando Shimei lo maldijo, «Dejadle que maldiga; … quizás que … me dará Jehová bien, por sus maldiciones de hoy»

Algunas personas se desvían fácilmente del gran trabajo que pueden hacer en sus vidas, prestando atención a sus agravios y persiguiendo a sus enemigos, hasta que sus vidas se convierten en una continua y pequeña batalla.

Es lo mismo que una nidada de abejones: Podéis dispersar los abejones, pero con toda seguridad que os aguijonearán terriblemente y no recibiréis nada por vuestros dolores, porque aún su miel no vale la pena el buscarla. Dios nos concede más de Su Espíritu, «quien cuando le maldecían, no retornaba maldición,» sino «remitía la causa al que juzga justamente.»

Reducid pues a vuestro pensamiento a aquél que sufrió tal contradicción de pecadores contra si mismo.» -A. B. Simpson.