Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Noviembre 15

«Estábamos excesivamente abrumados, sobre nuestras fuerzas.» «Para que el poder de Cristo haga morada conmigo.» (2 Corintios 1:8, 12:9. Versión Moderna.)

Dios permitió que la crisis rodease a Jacob la noche que se inclinó suplicando, con el fin de colocarle en una posición en que pudiese recibir a Dios, como él jamás lo hubiese hecho. Y por aquella salida estrecha y peligrosa, Jacob aumentó su fé, su conocimiento de Dios y el poder de una vida nueva y victoriosa.

Dios tuvo que hacer pasar a David por medio de una disciplina dolorosa y de muchos años, para que aprendiese el gran poder y fidelidad de su Dios y progresase en los principios de fé y santidad establecidos, los cuales fueron indispensables para su gloriosa carrera como rey de Israel, y ninguna otra cosa sino nuestras pruebas y peligros podían haber conducido a algunos de nosotros a obtener el conocimiento que de El tenemos, a confiar en El como lo hacemos, y sacar de El la gracia suficiente que nos es indispensable para nuestras mayores dificultades.

Las dificultades y los obstáculos son las maneras como Dios desafía la fé. Cuando los obstáculos se nos atraviesan en la senda del deber, debemos de considerarlos como vasijas para la fé que hemos de llenar con la plenitud y suficiencia de Jesús; continuar hacia adelante confiando enteramente en El, podremos ser probados, quizás tengamos que esperar y permitir a la
paciencia que realice su obra perfecta; pero al final encontraremos la piedra quitada de nuestro camino, y al Señor esperando, para darnos el doble por el tiempo de nuestras pruebas.
-A. B. Simpson.