Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Noviembre 17

«Oíd lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche, aúnque sea longánime acerca de ellos? Os digo que los defenderá
presto. (Lucas 18:6, 7.

Nosotros no podemos hacer que Dios obre cuando queremos.

En caso que nuestro pedernal no produzca lumbre al primer golpe, entonces debemos de tratar de nuevo. Dios escucha nuestras oraciones, pero no las
contesta en el tiempo que nosotros creemos que es él oportuno.

El se revela a nuestros corazones escudriñadores, pero no exactamente en el tiempo y en el lugar que habíamos fijado en nuestras expectativas.

He aquí la necesidad de la perseverancia e importunidad que debemos
tener en la suplicación.
En los tiempos pasados en que se utilizaba para encender el
pedernal, el eslabón y el azufre, había que golpear una y otra vez y hasta docenas de veces antes de poder conseguir que una chispa encendiese la yesca; y si al fin conseguíamos ésto, estábamos agradecidísimos por ello.

¿No debiéramos tener la misma perseverancia y esperanza en las cosas celestiales? En dichas cosas, tenemos más seguridad
de éxito que teníamos con el eslabón y el pedernal, por que tenemos las promesas de Dios en nuestro apoyo.

No desesperemos jamás. Ya llegará el día en que Dios mostrará Su misericordia y este día llegará en el momento en que creamos. Pide con fé, sin dudar en absoluto; pero nunca ceses de pedir porque el Rey tarde en contestarte. Golpea con tu eslabón nuevamente. Haz que salten las chispas y ten tu yesca preparada; no ha de tardarse mucho para que puedas obtener
lumbre.-C. H. Spurgeon.

No creo que exista en la historia del reino de Dios, que una oración hecha y ofrecida como se debe y con el debido espíritu haya quedado sin contestar para siempre.
-Theodore L. Cuyler.

«Bienaventurado el hombre que soporta la tentación;
porque cuando haya sido probado, recibirá la corona de
la vida, que ha prometido el Señor a los que le aman.»
(Santiago 1:12.)