Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Diciembre 1

«Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.» (Hebreos 4: 9.)

«El reposo incluye victoria, y Jehová les dió reposo alrededor . .. Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.» (Josué 21 :44.)

«Hermoseará a los humildes con victoria.» (Salmo 149:4. Versión de Rotherham.)

Un evangelista muy eminente nos habla acerca de su madre quien era una Cristiana muy inquieta e impaciente. El hablaba con ella horas y horas con el fin de convencerla de la pecaminosidad que existe en irritarse, pero todo era en vano.

Ella era semejante a  cierta anciana que dijo una vez que había sufrido muchísimo, especialmente de las aflicciones que nunca le llegaron.

Una mañana, la madre vino con su cara sonriente a tomar el desayuno. El le preguntó qué le había sucedido, y le respondió, que por la noche había tenido el sueño siguiente.

Soñó que caminaba por uno de los senderos principales con una gran multitud que parecía estar muy cansada y cargada. Casi todos llevaban pequeños paquetes negros, y notó que había un gran número de personas repulsivas, las cuales creía que eran demonios que dejaban caer estos fardos negros para que la gente los cogiese y los llevase. Lo mismo que los demás, ella también cogió su carga innecesaria y fué cargada con los fardos del diablo. A poco rato, miró hacia arriba y vió un Hombre con un rostro radiante y cariñoso que iba de un lado para otro por medio de la multitud y consolando a la gente. Al fin, El se acercó a ella y vió que era su Salvador. Lo miró y le dijo lo cansadísima que estaba, y entonces con una triste sonrisa, El le respondió: «Hija mía, yo no te dí esa carga; no tienes necesidad alguna de ella. Esa es una carga del diablo, la cual está atormentando toda tu vida. Arrójala, y rehusa el tocarla aún con uno de tus dedos, y encontrarás fácil tu camino y como si fueses llevada sobre las alas de un águila.«

El tocó su mano, y fué llena de paz y gozo, y estaba a punto de arrojarse a Sus pies con un gran gozo en acción de gracias, cuando de repente se despertó y se dió cuenta que todas sus inquietudes habían desaparecido. Desde aquel día, hasta el fin de su vida, ella fué la persona más contenta y feliz de la casa.