Ezekiel37
Diciembre 7
«No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados. Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová: dará también a los Moabitas en vuestras manos.» (2 Reyes 3:17, 18.)
Para el conocimiento humano era completamente imposible, pero para Dios nada es difícil. Sin un sonido o señal, vino una gran abundancia de agua durante toda la noche de una manera imperceptible, procedente de fuentes invisibles.
Cuando amaneció, aquellas zanjas rebosaron con agua cristalina y reflejaban los rayos del sol matutino de las colinas rojas de Edom.
Nuestra incredulidad siempre desea una señal exterior. La religión de muchos es principalmente sensacional y no se convencen de su pureza sin manifestaciones, etc.; pero el mayor triunfo de la fé es el permanecer quieto y conocer que El es Dios.
La gran victoria de la fé es el permanecer delante de un Mar Rojo intransitable, y oir decir al Maestro, «Permanece quieto, y vé la salvación del Señor» y «Marcha hacia adelante.» Al avanzar sin señal o sonido alguno-ni una sóla ola salpica -y al mojar nuestros piés-al dar nuestros primeros pasos por las aguas veremos cuando caminamos dividirse la mar y abrirse el camino por medio de las mismas aguas.
Si contemplamos alguna de las obras milagrosas de Dios en algún caso extraordinario de cura o rescate providencial, estoy seguro que la cosa que más nos impresiona es la quietud como se realiza, la ausencia de ostentación y de lo sensacional, el darnos cuenta de nuestra inutilidad cuando permanecemos en la presencia de este Dios poderoso y el sentir lo fácil que es para El hacerlo todo sin el menor esfuerzo de Su parte o nuestra ayuda.
La función de la fé no es cuestionar, sino obedecer.
Los cántaros se hicieron y el agua brotó de alguna fuente sobrenatural. ¡Qué lección tan ejemplar para nuestra fé!
¿Deseas una bendición espiritual? Abre tu corazón a Dios, y El lo llenará en el lugar que menos puedas imaginarte y de la forma que menos puedas pensar.
Pide a Dios que te conceda la fé que obra por fé y no por lo visible y confía que Dios obra aunque no veamos señales de lluvia o viento.-A. B. Simpson.