Ezekiel37
Abril 14
«Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.»
(1 Tesalonicenses 4:16, 17.)
Era «Muy temprano por la mañana,» aun había obscuridad, cuando Jesus resucito de los muertos.
No el sol, sino solamente la estrella de la mañana resplandeció sobre Su tumba abierta. Las sombras no habían desaparecido, ni los ciudadanos de Jerusalén habían despertado. Aún era de noche, era la hora de dormir y había obscuridad cuando El resucitó.
Su resurrección no hizo que despertasen los que dormitaban en la ciudad. Del mismo modo, será «muy temprano por la mañana cuando aún esté obscurecido» y sólo brillará la estrella de la mañana, cuando el cuerpo de Cristo, la iglesia, resucitará. A semejanza de El, Sus santos despertarán mientras los hijos de la noche y las tinieblas aún duermen su sueño de muerte. En su resurrección no perturbarán a nadie. (El mundo no oirá la voz que los cita.)
Con la misma quietud con que Jesús colocó para que descansasen en su tumba a cada uno, como se colocan a los niños en los brazos de sus madres, de la misma manera cuando llegue la hora, El los despertará. A ellos se les habla con aquellas palabras vivificadoras de Isa. 26:19, «¡Despertad y cantad, moradores del polvo!» Los rayos de gloria que primero aparezcan hallarán sus tumbas. Ellos se nutrirán con los primeros fulgores de la mañana, aún cuando las nubes del este den señales muy pequeñas de retirarse.
Su fragancia genial, la quietud de su calma, la frescura que posée, la dulzura de su soledad, la quietud de su pureza, todo esto tan solemne y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, les pertenece a ellos.
Qué contraste tan grande existe entre estas cosas y la noche obscura por que han atravesado!
Qué contraste contemplamos entre dichas cosas y la tumba de donde han salido y cuando ellos se desprendan del cesped que los cubre, arrojen su mortalidad a un lado, y resuciten con sus cuerpos glorificados para encontrar a su Señor en el aire, ellos serán iluminados y guiados hacia arriba, a través del sendero sin pisar, por los rayos de luz de aquella Estrella de la mañana, la cual los conducirá como la Estrella de Belen a la presencia del Rey.
«El llanto puede durar una noche, pero el gozo aparece a la mañana siguiente.»-Horatius Bona
Despertad, despertad, ¡Oh Cristianos!
Vuestro sueño funesto dejad,
Que el cruel enemigo os acecha
y cautivos os quiere llevar.