Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Junio 23

…»y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose a hundir, dió voces diciendo; Señor, sálvame.» (Mateo 14 :29, 30.)

Pedro tenia una poca de fe en  medio de sus dudas dice Bunyan; y con sus voces y con su venida fué traído a Cristo.

Pero aquí podemos ver que la vista fué un obstáculo. Una vez que él se decidió ir a Cristo, no debió prestar atención a las olas, lo importante para él, debió haber sido la senda luminosa que através de la obscuridad brillaba, desde donde Jesús estaba.

Si hubiese estado un décuplo de Egipto más allá, Pedro no hubiese ido para mirar y ver. Cuando el Señor te llame sobre las aguas, «Ven,» marcha alegre hacia adelante. No mires por un sólo momento a otra parte, sino a El. No porque midas las olas por eso has de prevalecer, no porque escudriñes el viento por eso has de fortalecerte.

El medir el peligro, puede ser que sea lo que te haga caer delante de él;

El deliberar acerca de las dificultades, es hacer que te derroten.

Eleva tu mirada hacia las montañas y camina hacia adelante, no hay ningún otro camino. ¿Témes tú lanzarte sobre las profundidades de Dios? Para nadar hay que confiarse a las aguas, y en las aguas de tu vida, El nunca te abandonará.

Confiando en El gozarás de Celestial Comunión