Manantiales en el Desierto por Mrs Cowman

Julio 27

«Probadme ahora.» (Malaquías 3 :10.)

Hijo mio aun poseo ventanas en el cielo! Hasta ahora no han parado de prestar su servicio. Los cerrojos corren con la misma facilidad que en los tiempos pasados. Los goznes no se han enmohecido. Prefiero dejar las ventanas abiertas y hacia adelante, que cerradas y estancadas.

Las abrí para Moisés y el mar se abrió. Las abrí para Josué y el Jordán se revolvió. Las abrí para Gedeón y los ejércitos huyeron. Las abriré también para tí, con solo que tú me lo permitas. Por esta parte de las ventanas, el Cielo posee los almacenes tan ricos que poseía en los tiempos pasados.

Las fuentes y los arroyos aún están rebosando. Las habitaciones que contienen los tesoros aún están reventando con regalos. La falta no es Mia, es vuestra; Yo estoy esperando. Probadme ahora. Cumplid las condiciones que os corresponden. Traed los diezmos. Dadme una oportunidad.-Seleccionado.

Nunca puedo olvidar una breve paráfrasis de mi madre sobre Malaquías 3: 10. El versículo comienza así: «Traed todos los diezmos al,» y termina con «Y vaciaré» la bendición hasta que sobreabunde. Su paráfrasis era esta: Dad todo lo que El pide; tomad todo lo que El promete.-S. D. Gordon.

La habilidad de Dios excede nuestras peticiones, está mucho más allá de nuestras oraciones más largas. He estado pensando sobre las peticiones que incluí en mis súplicas infinidad de veces.¿Por qué he pedido? He pedido por el contenido de una copa, y el océano permanece. He pedido por un rayo de sol, y el sol continúa. Mi mejor petición es inmensamente más pequeña que el conceder de mi Padre: ello es mucho más superior de lo que podemos decir.-J. H. Jowett.