Ezekiel37
Septiembre 11
«Y así, esperando con largura de ánimo, alcanzo la promesa.» (Hebreos 6:15.)
Abraham fué probado durante mucho tiempo, pero fué ricamente recompensado.
El Señor lo probó, retardando el cumplimiento de Su promesa.
Satanás lo probó por medio de tentaciones.
Los hombres lo probaron, con la envidia, la oposición y la desconfianza.
Sara lo probó con su mal humor.
Pero él perseveró con paciencia. El no dudó de la veracidad de Dios, ni limitó Su poder, ni dudó de Su fidelidad, ni afligió Su amor; sino que reverenció a la Divinidad Soberana, se sometió a la Sabiduría Infinita, permaneció silencioso a las tardanzas y esperó a que llegase el tiempo del Señor. Y de esta forma, perseverando con paciencia, obtuvo la promesa.
Las promesas de Dios no pueden dejar de ser cumplidas. Aquellos que esperan con paciencia no pueden ser engañados. La creencia que espera, ha de ser satisfecha. Amado en el Señor, la conducta de Abraham condena el espíritu precipitado, reprueba al que murmura, recomienda, y alienta la sumisión al camino y la voluntad de Dios.
Recuerda que Abraham fué satisfecho. Imita tu ejemplo y participarás de las misma bendición. -Seleccionado