Ezekiel37
SeptIembre 22
«Y él dijo, Señor . .. Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; más yo he rogado por tí que tu fé no falte.» (Lucas 22:31, 32.)
Vuestra fé es el centro del blanco al cual Dios tira cuando nos prueba; y si alguna de las gracias que Él nos concede quedan sin probar, con toda seguridad la fé nunca escapa. No hay ninguna otra forma semejante para probar la fé hasta su máximo, como el parecer que Dios nos abandona.
Despójala de todos los goces que conozca y permite que los medios con que Dios la prueba se coloquen en orden de batalla contra ella; Y la fé verdadera es aquella que puede salir sin ser dañada de en medio del ataque.
La fé necesariamente tiene que ser probada y el abandono aparente es el horno siete veces calentado al cual se le puede arrojar. Dichoso es el hombre que puede soportar la prueba!
H. Spurgeon.
Pablo dijo, «He guardado la fé.» Pero le costó el perder su cabeza. Le cortaron aquella, pero no le hicieron perder la fé.
Este gran Apóstol de los Gentiles, se regocijó en tres cosas: «Había «guardado la fé.» ¿A qué equivale lo demás? San Pablo ganó la carrera; obtuvo el premio y no solamente tiene hoy la admiración del mundo, sino también la admiración del cielo. ¿Por qué no actuamos de forma que nos cueste el perder todo para ganar a Cristo?
¿Porqué no somos leales a la verdad como él lo fué? Ah! nosotros no poseemos su aritmética. Él contaba de una forma diferente que nosotros. Nosotros contamos como ganancia las cosas que él contó por pérdidas. Debemos de tener su misma fé y guardarla, si queremos llevar la misma corona.