Manantiales en El desierto por Mrs Cowman

Febrero 19

«Todo pámpano que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.» (Juan 15 :2.)

Una  cierta cristiana estaba sorprendida por la variedad de aflicciones de las cuales ella parecía ser el blanco.

Al pasar por una viña una magnífica tarde otoñal, notó que ésta parecía estar sin podar y que las parras estaban llenas de hojas, el terreno estaba enmarañado con hierba y maleza, y todo aquel lugar parecía que estaba completamente descuidado.

Estaba reflexionando sobre esto cuando el Divino Jardinero susurró un mensaje tan instructivo que ella sintió el deseo de transmitirlo a los demás: 

«Hija mia, ¿Estás pensando acerca de las tribulaciones de tu vida ?  Contempla aquella viña y aprende de ella. El jardinero cesa de arreglarla, podarla, pasar el rastro o arrancar el fruto, solamente cuando no espera nada más de la viña durante aquella estación. Se le abandona porque ya ha pasado la época del fruto y todos los esfuerzos que en ella se invirtieron por ahora serían infructuosos. El estado de libertarse del sufrimiento es una verdadera inutilidad. ¿Quieres entonces que cese de podar tu vida?

¿Deséas que te deje sola? Y el corazón fortalecido gritó, «¡No!»

-H Homer-Dixon.

La rama es la que lleva el fruto y siente la cortadura del cuchillo cuando se le poda para que dé un mayor fruto y crecimiento.

Mi cuerpo, vida y alma,

Mis lágrimas, mi duelo,

Son del Autor del cielo,

Del mar y de la luz

Son suyos mis cuidados,

y son en cambio mías

Las dulces alegrías

De mi Señor Jesús.

En los amantes brazos

Del Dios que me perdona

Mi alma se abandona

Con fé, esperanza, amor.